Las 7 diferencias entre la soledad sanadora y el aislamiento asfixiante


 

En la entrega anterior La depresión se nota hicimos un listado de señales de la depresión, con sus debidas acciones para contrarrestarla y volver a tomar el control de nuestra vida. Pero un aspecto que no podemos dejar de lado es el hecho de que la soledad acompaña, en la mayoría de las veces, al estado depresivo, por eso queremos ahora hacer una escala para hablar de soledad.

La experiencia de la soledad es normal y puede ser positiva si sabemos aprovecharla. Buscar momentos de soledad para relacionarte contigo mismo no es lo mismo que aislarse porque no te importan los demás ¿Conoces las diferencias entre soledad sanadora y aislamiento estéril?

El ser humano es un ser de relaciones. Se puede relacionar con las demás personas, con el mundo, con las cosas, con Dios, con la familia y consigo mismo. Puede ser que las personas no se relacionen profundamente con esas realidades, pero están ligados a ellas. Sin embargo, hay personas que no les gusta relacionarse y prefieren estar solas. También hay personas que después de una pérdida se sienten abandonadas y no les gusta la soledad, incluso hay personas que se sienten solas aun cuando estén entre mucha gente.

Queremos que identifiques las 7 diferencias que existen entre un aislamiento estéril y la soledad sanadora para que puedas relacionarte mejor contigo mismo y llevar a cabo acciones que alimenten tu vida.

Como te habrás dado cuenta, el aislamiento puede ser asfixiante, traumático y doloroso, por eso es mejor promover espacios de soledad sanadora que promuevan acciones restitutivas para el espíritu y que se verán reflejadas en nuestras relaciones de amistad, familiar, laboral y con nosotros mismos. Estas son algunas recomendaciones:

  • No tengas miedo a la soledad, aprende a estar solo, aprende a estar contigo mismo en los momentos de dolor, de heridas, de lesión.
  • Toma el tiempo de quedarte contigo mismo, venciendo el deseo de distraerte con la televisión, la música, a bebida, la comida, el celular, etc.
  • Has la experiencia de entrar en tu mundo interior, de sus sensaciones, de sus palabras y de sus imágenes.
  • Sumérgete en lo más profundo de ti mismo, en la fuente de tu ser. Encontrarás allí la paz, el silencio, la Presencia.
  • Puede ser que al principio sientas mucho sufrimiento y desasosiego, pero si perseveras en tu búsqueda, hallarás al fin la luz y el calor.

Puedes encontrar ejemplo en Jesús de Nazaret que a lo largo de su vida, sobre todo en momentos cruciales y dolorosos, buscó la soledad para profundizar y discernir basándose en criterios, valores y su experiencia de Dios para llevar a cabo su misión. Así, pues, aprendamos a buscar momentos de soledad que sean útiles para que nuestra vida sea fecunda y feliz.