Identifica tu tipo de pérdida y haz conciencia de ella


    

“El hombre está  expuesto a las pérdidas que acontecen a lo largo de la propia vida, sean pérdidas previsibles, pérdidas inesperadas, pérdidas que te impones para evolucionar, pérdidas impuestas contra la propia voluntad”

J. Monbourquette

 

En otros artículos hemos hablado sobre las emociones que se presentan cuando sufrimos una pérdida, especialmente de un ser querido o muy cercano a nosotros.  Sin embargo, creemos que es muy importante aclarar qué es una pérdida, los tipos y la reflexión sobre estas.

Una pérdida puede ser de algo que tenías o que eras y ahora ya no lo tienes o ya no lo eres; por ejemplo, tenías dinero y lo gastaste, tenías una casa y la vendiste, eras joven y fuerte y ahora has envejecido. Las pérdidas suceden todo el tiempo pero lo que es un hecho es que no puedes perder algo que no has tenido.

Y ¿por qué nos afectan las pérdidas? Nos perturban, nos causan dolor y sufrimiento, simplemente porque somos humanos vulnerables, no somos Dios; y es que nos pueden dejar lesiones emocionales, mentales, físicas, materiales o en nuestros derechos humanos. Hay pérdidas que incluso nos pueden llevar por un camino de frustración, de sinsentido y hasta del abandono de nosotros mismos; sentirnos perdidos al grado de causarnos una tragedia.

Sabiendo qué es una pérdida es necesario identificar los tipos que existen para que hagamos la reflexión adecuada. Para esto nos ayudamos de la clasificación que hace Jean Mounbourquette en su libro Crecer. Amar, perder y crecer, publicado por Ediciones Dabar.

 

Pérdidas menores o molestias cotidianas

  • Comprar la talla equivocada de zapatos
  • Llegar en el momento exacto que parte el tren
  • Descubrirte una caries dental
  • Encontrar una fruta podrida en tu nevera
  • Los insectos que atacan tu jardín
  • Cuando tu gato no regresa por la noche
  • Las despedidas de tus seres queridos

 

Pérdidas sorpresivas

  • Que roben tu auto
  • Extraviar dinero
  • Abortar el proyecto de vacaciones
  • Recorte de personal en tu empresa
  • El anuncio de una enfermedad grave
  • La revocación de tu contrato de alquiler antes de tiempo

 

Pérdidas inevitables por el curso de la vida 

  • Dejar atrás los largos ratos de diversión de tu niñez
  • La despreocupación de la adolescencia
  • Las “mariposas” en el estómago del primer amor
  • Dejar la casa de tus padres para vivir en otro país
  • Alejarte de los amigos de la infancia
  • Disminución de las capacidades motrices en la vejez
  • Perder algún diente y/o el cabello
  • El fallecimiento de nuestros abuelos y padres

 

Pérdidas importantes de orden afectivo

  • La ruptura de una relación íntima
  • El quebranto de una larga amistad
  • Divorciarse de imprevisto
  • La muerte repentina de un ser querido

 

Hacernos conscientes de una pérdida no es un asunto ocioso o de morbo para  buscar soluciones mágicas ni para propagar resignación. Queremos reconocer nuestras pérdidas para curar las heridas, recuperar el sentido de vivir y ser felices. Es para encontrar paz. Es un proceso de aprendizaje para mirarnos con un corazón de comprensión, de resiliencia y de cuidado sanador.

No todas las pérdidas son iguales y es por eso que el tratamiento de cada una de ellas debe ser distinto. ¿Todavía no te estás seguro de tus sentimientos? Date una vuelta por… para que te ayudemos a aclarar tu situación.