La capacitación del equipo de animación litúrgica en la comunidad cristiana


El equipo de liturgia, llamado también equipo de animación litúrgica, por ser este su principal cometido, tiene un papel muy importante en las comunidades cristianas y por eso su capacitación y acompañamiento es esencial

Celebramos sin celebrar. Comulgamos sin comulgar

Lamentablemente, en nuestro Continente Latinoamericano todavía existen demasiadas comunidades en las que tanto el clero como los laicos asistentes hacemos las celebraciones litúrgicas de manera formal, mecánica y fría. Celebramos sin celebrar nada, porque no sabemos qué celebramos. Oramos sin comunicarnos con el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Oímos, que no escuchamos, las lecturas sin que pase nada en nuestras vidas. En la santa misa, que debería ser el punto culminante de nuestras expresiones litúrgicas, presenciamos y quizá oímos la plegaria eucarística, pero pocos aprendemos a ofrecernos como ofrenda junto con el sacerdote, porque quizá él mismo no lo pretende. Comulgamos sin comulgar con nadie, porque no estamos conscientes de lo que está ocurriendo en nuestro interior. Pero esta situación podría ir cambiando, transformándose y haciéndose consciente, si tenemos un equipo de animación litúrgica bien formado y acompañado.

 

La capacitación del equipo de animación litúrgica

Para que todos los feligreses participemos con entusiasmo, y sobre todo, con mucho sentido y conciencia cristiana, debemos procurar que los integrantes del equipo de liturgia estén debidamente capacitados.

Hay 2 líneas básicas que en Dabar consideramos que cualquier programa de formación para los agentes de liturgia debe contener para estar completo:

  1. Formación del SER de un equipo de liturgia: La formación en este rubro debe contener tres apartados:
    1. ¿Qué es un equipo? Es un grupo organizado de personas que se reúne, no por moda o conveniencia social, sino para realizar juntos las actividades necesarias para alcanzar una meta común determinada. Un verdadero equipo no es simplemente la suma de las aportaciones individuales de sus integrantes, sino la fuerza que surge de la unión indivisible de personas que tiran juntas, con todo lo que son y tienen, hacia una misma meta.
    2. ¿Qué es un equipo de liturgia? Es un grupo organizado y coordinado de personas creyentes que se conjuntan, poniendo en juego todas sus competencias humanas y cristianas al servicio de su comunidad, para que esta goce de su derecho a tener una liturgia viva, participativa y comunitaria por el bien de todos. Esta es la meta común que, juntos, con la ayuda de Dios, el esfuerzo indivisible de todos, el tiempo, la paciencia y la constancia, puede lograr un buen equipo de liturgia en nuestras comunidades cristianas.
    3. ¿Qué es un equipo de animación litúrgica? Es el grupo de personas creyentes, complementado, coordinado y comunicado; lleno de confianza y comprometido, que, constituidas como equipo de liturgia, se ponen como una sola al servicio de su comunidad, para dar vida y expresión a sus celebraciones litúrgicas, estimulando su participación consciente, activa y comprometida en las asambleas celebrativas.

La formación del SER es el resultado de reflexionar y experimentar estas definiciones.  Esta formación habrá sido eficiente si el equipo resultante, como dice Ione Buyst, es como una palabra: solo juntas las letras dan significado a la palabra, aisladas no significan nada.

  1. La formación para el QUEHACER de un equipo de animación litúrgica: El quehacer de un equipo de animación litúrgica consiste, precisamente, en la animación litúrgica. La formación en este rubro, por tanto, consiste en proporcionar a todos los integrantes de este equipo los conocimientos, sentimientos y capacidades de acción necesarios para “construir la asamblea”. Es decir, para ayudar a que el grupo de creyentes reunidos tome conciencia de su identidad cristiana; pase de ser una comunidad expectante a ser una auténtica asamblea que asume su derecho y obligación de ser co-protagonista activa de la celebración litúrgica y, por tanto, participa, consciente, activa y comprometidamente en ella como comunidad eclesial.

 

Para esta dimensión de la formación se contemplan 3 apartados muy importantes:

  1. Formación práctica funcional: Es la información y la capacitación que se debe propiciar a todos los integrantes acerca de todas y cada una de las funciones que el equipo debe conocer, promover, coordinar y animar. Por ejemplo, los recepcionistas deben saber saludar, acompañar y acomodar; los lectores deben saber que prestan su voz al Señor para que él se dirija a su pueblo y, por tanto deben prepararse para hacerlo correctamente, con sentido y entonación; los cantores y cantoras deben saber qué cantos convienen a cada una de las partes de la celebración y a las festividades especiales; los monitores deben saber cómo redactar lo que dicen y cuándo y cómo hacerlo. Y así de cada ministerio o función se debe conocer el qué, el por qué, el para qué y el cuándo de cada uno.
  2. Formación técnica sobre el sentido del misterio litúrgico: Es la formación que arranca con la iniciación al misterio hasta la profundización del mismo, profundización que nunca termina.

 

Para resumirlo de alguna manera, diremos que esta formación debe ser suficiente para que todos y cada uno de los miembros del equipo sepa responder estos cuestionamientos para sí y para los demás: ¿Qué es la liturgia? ¿Qué celebramos en la liturgia? ¿Quién celebra? ¿De qué manera Cristo está presente en cada celebración litúrgica? ¿Cuál es el sentido de la liturgia de la palabra y de la liturgia eucarística en la celebración de la santa misa? ¿Cuál es el sentido de cada uno de los sacramentos de iniciación cristiana? ¿Cuál es el sentido de los sacramentos de la curación o salud? ¿Cuál es el sentido de los sacramentos del servicio a la comunidad cristiana y a la sociedad? ¿Cuál es la relación del año litúrgico de la Iglesia con Cristo y con la historia de la salvación? ¿Qué significa que toda acción litúrgica, por su propia naturaleza, es comunitaria? ¿Cuál es el fundamento teológico del derecho y la obligación de todo creyente a su participación consciente y activa en las celebraciones litúrgicas? Y quizá otras más.

  1. Formación de la espiritualidad litúrgica: Es una formación de piedad, de devoción, de mística y de amor a Dios en el servicio de los demás. La liturgia es para cada creyente lo mismo que para la Iglesia, fuente y culmen de su vida cristiana.
    1. Una definición tentativa de espiritualidad litúrgica podría ser: aquella actitud interior permanente que se manifiesta en un estilo de vida humano-cristiana, que se funda en la imitación y seguimiento de Cristo por la gracia de su bautismo y confirmación, y alimentada por la Eucaristía y la participación en la oración de la Iglesia, dentro del marco del año litúrgico (Cf. Frei Fabreti, Dinámica del equipo de liturgia, pp. 7-12).
    2. En este sentido, el equipo y todos sus integrantes debemos asumir que la espiritualidad litúrgica no es una parte de nuestra vida, sino la vida toda que, en las celebraciones, sobre todo en la eucarística, la ofrendamos al Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo. Esto afecta lo más Íntimo de nuestro ser y nos lleva necesariamente a un compromiso concreto con nuestra comunidad eclesial y social.
  • Nadie puede dar lo que no tiene, por ello debemos entender que, si no tenemos espiritualidad, no podremos dar vida y animar la participación litúrgica de la asamblea, ni tampoco contagiarles el sentido de compromiso con su sociedad y con el mundo.

 

Preparar el equipo de liturgia

Todo este itinerario formativo descrito, no es labor de unas cuantas reuniones, sino que es una labor de largo plazo, gradual, constante y permanente. La liturgia que animamos, por su propia naturaleza, nos irá enseñando, transformando de manera gradual si mantenemos el deseo honesto de conocer, comprender, experimentar, vivir y hacer que vivan, como característica distintiva de nuestro equipo. La reflexión, ligada con la práctica, es indispensable para la formación permanente del equipo.

En nuestra comunidad, promovamos el proceso de formación de quienes integren el equipo, y busquemos los recursos necesarios para su capacitación.