La invitación a pensar el reconocimiento de las mujeres en la vida eclesial desde una mirada crítica, dialogante y profundamente comprometida con la fe.
Una reflexión de la Dra. María Andrea González Benassini a partir del libro ¿Desmasculinizar la Iglesia? Debate crítico sobre los principios de H. U. von Balthasar.
Autores: Lucia Vantini, Luca Castiglioni y Linda Pocher.
En Ediciones Dabar creemos que la “Palabra” tiene la capacidad de abrir horizontes, generar preguntas y enriquecer nuestra manera de comprender la fe y el mundo. Por ello, uno de nuestros propósitos es acercarles obras que, además de formar, promuevan el diálogo respetuoso y el pensamiento crítico sobre los desafíos que vive la Iglesia en la actualidad.
En esta ocasión compartimos una reflexión escrita por la Dra. María Andrea González Benassini, inspirada en la lectura del libro ¿Desmasculinizar la Iglesia? Debate crítico sobre los principios de H. U. von Balthasar, donde los autores: Lucia Vantini, Luca Castiglioni y Linda Pocher, más que ofrecer respuestas definitivas, proponen una mirada que invita al discernimiento, al encuentro y a la construcción de una Iglesia donde todas las voces puedan ser escuchadas.
Esperamos que esta el comentario de la doctora María González despierte tu interés por conocer la obra completa y te anime a seguir profundizando en temas que enriquecen la vida eclesial y el compromiso cristiano con su comunidad.
Al finalizar, también te invitamos a dejarnos tu reflexión en los comentarios y a conocer el trabajo que realiza la doctora González Benassini en su espacio “Tras las Huellas de Sofía”, una comunidad comprometida con la formación, la investigación y la promoción del pensamiento teológico desde diversas perspectivas.
El comentario de la Dra. María Andrea González Benassini
Precedido por un prefacio del papa Francisco, el libro invita desde sus primeras páginas a una reflexión necesaria sobre la escasa escucha que la Iglesia ha concedido a la voz de las mujeres. A partir de ello, propone revisar críticamente los llamados principios mariano y petrino, categorías que el propio Francisco retomó en diversas ocasiones como fundamento para comprender la identidad y la misión de mujeres y hombres dentro de la Iglesia.
Resulta especialmente significativo que esta reflexión fuera promovida por el propio papa Francisco y presentada por Lucía Vantini y Luca Castiglioni ante el Consejo de Cardenales el 4 de diciembre de 2023. Sin embargo, hasta el día de hoy, dicha reflexión no parece haber tenido repercusiones visibles en la estructura eclesial ni en el discurso oficial sobre la participación de las mujeres.
Lucía Vantini abre el volumen expresando el cansancio, la frustración y el sufrimiento de muchas teólogas e investigadoras en estudios de género frente a una antropología que reduce la complejidad de la experiencia humana a una oposición binaria entre lo masculino y lo femenino. Desde una mirada crítica, cuestiona que el denominado “principio mariano”, tal como ha sido interpretado por buena parte de la tradición eclesial, termine neutralizando la experiencia concreta de las mujeres mediante una idealización de María que la convierte en un modelo sublime, inalcanzable y deshistorizado. El resultado es una imagen femenina que, lejos de liberar, puede invisibilizar la diversidad de las experiencias de las mujeres y reforzar estructuras jerárquicas de exclusión.
Tanto Vantini como Luca Castiglioni recuerdan que el pensamiento original de Hans Urs von Balthasar no se limita a una oposición entre un principio petrino y otro mariano. Por el contrario, el teólogo suizo propone una comprensión mucho más rica y dinámica de la Iglesia mediante una relación pericorética entre los principios petrino, paulino, joánico, jacobeo y mariano. Esta pluralidad expresa una Iglesia donde las distintas dimensiones se enriquecen mutuamente. Sin embargo, la recepción eclesial ha privilegiado únicamente la polaridad entre los principios petrino y mariano, empobreciendo la propuesta original y perdiendo su riqueza relacional y comunitaria.
Castiglioni desarrolla una de las aportaciones más sugerentes del libro al presentar la masculinidad kenótica de Jesús. Frente a una masculinidad asociada al poder, al dominio y a la jerarquía, propone contemplar a Jesús como aquel que se abaja, se vacía de sí mismo y ejerce la autoridad desde el servicio. Esta perspectiva cuestiona directamente una estructura eclesial marcada por relaciones verticales que separan al clero del resto del Pueblo de Dios y abre la posibilidad de imaginar una Iglesia más horizontal, corresponsable e igualitaria.
Por su parte, Linda Pocher ofrece una relectura profundamente sugerente de María de Nazaret como discípula, creyente y mistagoga, alejándose de una imagen exclusivamente pasiva. Asimismo, pone de relieve el protagonismo de las mujeres en los evangelios, especialmente en Lucas y Juan, mostrando cómo ellas participan activamente en el anuncio, el seguimiento y la transmisión de la fe.
Las tres contribuciones representan un esfuerzo serio por repensar la eclesiología desde categorías más abiertas, dialogantes y sensibles a la experiencia de las mujeres. Sin embargo, la impresión que deja la lectura es ambivalente. Aunque el papa Francisco impulsó este diálogo y promovió su presentación ante el Consejo de Cardenales, durante su pontificado continuó apelando reiteradamente a la polaridad entre el principio petrino y el principio mariano sin asumir las críticas y las posibilidades de renovación que el propio libro pone sobre la mesa.
Quizá por ello, la obra deja una mezcla de esperanza y desencanto. Esperanza, porque demuestra que dentro de la Iglesia existen voces teológicas de enorme profundidad que abren caminos nuevos; desencanto, porque esos caminos parecen encontrar todavía muy poca disposición para traducirse en cambios reales. El libro deja entreabierta una puerta por la que entra un tenue rayo de luz; sin embargo, la cerradura de la institución eclesial continúa, por ahora, oxidada, anquilosada y cerrada a cal y canto.
Dra. María Andrea González Benassini
¿Y tú qué opinas sobre esta reflexión?
En Ediciones Dabar creemos que la fe también se fortalece cuando es capaz de dialogar, cuestionarse y abrirse a nuevas perspectivas. La reflexión de la Dra. González Benassini nos recuerda que la Iglesia es una comunidad viva, llamada constantemente al discernimiento y a la escucha de todas las voces que la conforman.
Más allá de coincidir o no con los planteamientos presentados, este texto nos invita a asumir una actitud profundamente cristiana: leer, escuchar, dialogar y reflexionar con apertura, reconociendo que el pensamiento teológico sigue construyéndose desde la experiencia del Pueblo de Dios y los signos de nuestro tiempo.
Tal como expresa la autora, el libro “deja abierta una puerta hacia nuevas posibilidades de comprensión y renovación eclesial”. Corresponde ahora a cada lector acercarse a esta obra con una mirada crítica, serena y esperanzada, convencido de que el diálogo respetuoso siempre enriquece nuestra manera de vivir y comprender la fe. Y más aun en este tiempo en que la Iglesia nos llama a caminar en sinodalidad.
Los invitamos a compartir sus comentarios, continuar la conversación y descubrir ¿Desmasculinizar la Iglesia? Debate crítico sobre los principios de H. U. von Balthasar, una obra que, sin duda, interpela a quienes desean seguir pensando la Iglesia del presente y del futuro.
Sobre la autora
María Andrea González Benassini es doctora en Estudios Críticos de Género, catequista y formadora de catequistas. Su labor académica y pastoral la ha llevado a participar en diversos espacios de investigación y asociaciones dedicadas a la reflexión teológica. Es fundadora de Tras las Huellas de Sofía, iniciativa que promueve el diálogo entre la fe, la teología y la realidad contemporánea.
Su trabajo con niñas, niños, mujeres y comunidades en contextos de vulnerabilidad ha fortalecido una visión comprometida con la dignidad humana, la justicia y la construcción de espacios eclesiales cada vez más participativos e inclusivos.