De la India al Vaticano, pasando por América Latina y Europa, Religiosas abusadas. El gran silencio recoge la voz de mujeres consagradas que durante años aprendieron a sobrevivir entre el miedo, la obediencia y el silencio.
Historias que rara vez llegaron al espacio público y que revelan una de las heridas menos visibles dentro de la Iglesia.
Pero la obra va más allá de la denuncia.
A través de la reflexión de especialistas, teólogas, religiosas y agentes comprometidos con la prevención y la justicia, el libro explora los procesos de conciencia y transformación que comienzan a abrirse paso dentro de la Iglesia, así como los desafíos pendientes para construir comunidades más humanas, transparentes y seguras.
Una investigación necesaria para comprender, dialogar y avanzar.
Expresamos nuestra fraternidad, haciendo lo que Jon Sobrino siempre hizo con seriedad y compasión: pensar la fe en Cristo en el contexto de los pueblos crucificados. Eso ha sido siempre, eso es, y, sobre todo, eso está determinada a seguir siendo nuestra “cristología de la liberación”, la que todos nosotros escribimos, hacemos y vivimos: sí, una teología militante, que lucha por “bajar de la cruz a los pobres”, sin pretendidas neutralidades ni hipócritas equidistancias.
Expresamos nuestra fraternidad, haciendo lo que Jon Sobrino siempre hizo con seriedad y compasión: pensar la fe en Cristo en el contexto de los pueblos crucificados. Eso ha sido siempre, eso es, y, sobre todo, eso está determinada a seguir siendo nuestra “cristología de la liberación”, la que todos nosotros escribimos, hacemos y vivimos: sí, una teología militante, que lucha por “bajar de la cruz a los pobres”, sin pretendidas neutralidades ni hipócritas equidistancias.
Aunque en México no se pueda negar al guadalupanismo su condición de símbolo de identidad nacional, difícilmente se le puede considerar como símbolo de unidad. Además de la añeja división entre guadalupanistas y antiguadalianistas, otra, cuyos orígenes han de buscarse en los albores de la misma tradición guadalupana, subsiste hasta nuestros días. Se trata -según el autor- de la existencia de un “guadalupanismo profundo”, de base indígena y popular, y de un “guadalupanismo imaginario”, de origen colonial, marcado a fuego por una sociedad jerarquizada -Estado e Iglesia-, que se sirvió del culto al “lienzo guadalupano” como mecanismo de soporte de una dudosa identidad.
En este proceso -en el que la imagen tiene un papel fundamental y relevante-, la Tonantzin de ayer, de naturaleza india-india, sufrió una primera transformación en Tonantzin-Guadalupe, obviamente de naturaleza india-cristiana, despojada posteriormente de su condición “idolatra” original mediante la creación de una “historia” para convertirla simplemente en “Guadalupe” -criolla cristiana-, dotada de la necesaria idoneidad para ingresar a la gran familia de figuras marianas ibero-europeas.
Sacar a flote el sumergido guadalupanismo, liberar el “guadalupanismo profundo” del peso aplastante del “imaginario” criollo; o bien, poner ante nuestros ojos el reverso –“el lado oculto”, la autenticidad india- del lienzo guadalupano -y del guadalupanismo-, es la tarea que se ha impuesto el autor.
Aunque en México no se pueda negar al guadalupanismo su condición de símbolo de identidad nacional, difícilmente se le puede considerar como símbolo de unidad. Además de la añeja división entre guadalupanistas y antiguadalianistas, otra, cuyos orígenes han de buscarse en los albores de la misma tradición guadalupana, subsiste hasta nuestros días. Se trata -según el autor- de la existencia de un “guadalupanismo profundo”, de base indígena y popular, y de un “guadalupanismo imaginario”, de origen colonial, marcado a fuego por una sociedad jerarquizada -Estado e Iglesia-, que se sirvió del culto al “lienzo guadalupano” como mecanismo de soporte de una dudosa identidad.
En este proceso -en el que la imagen tiene un papel fundamental y relevante-, la Tonantzin de ayer, de naturaleza india-india, sufrió una primera transformación en Tonantzin-Guadalupe, obviamente de naturaleza india-cristiana, despojada posteriormente de su condición “idolatra” original mediante la creación de una “historia” para convertirla simplemente en “Guadalupe” -criolla cristiana-, dotada de la necesaria idoneidad para ingresar a la gran familia de figuras marianas ibero-europeas.
Sacar a flote el sumergido guadalupanismo, liberar el “guadalupanismo profundo” del peso aplastante del “imaginario” criollo; o bien, poner ante nuestros ojos el reverso –“el lado oculto”, la autenticidad india- del lienzo guadalupano -y del guadalupanismo-, es la tarea que se ha impuesto el autor.
¿Puede la Iglesia pensarse y vivirse más allá de esquemas rígidos, jerárquicos y masculinos? Este libro responde con serenidad y claridad: sí, si nos
dejamos guiar por el Evangelio.
A partir de una lectura crítica de Hans Urs von Balthasar, y con el aliento del papa Francisco, dos teólogas y un teólogo abren un diálogo necesario sobre
el lugar de las mujeres en la Iglesia, no como reacción ideológica, sino como camino de comunión.
Sin confrontaciones ni concesiones, esta obra propone una Iglesia donde mujeres y hombres sean escuchados, reconocidos y corresponsables. Una
Iglesia menos marcada por roles fijos y más abierta al dinamismo del Espíritu.
En contextos donde el machismo todavía pesa dentro y fuera del ámbito religioso, este libro ofrece claves para pensar, transformar y renovar sin perder la fidelidad al Evangelio.
¿Puede la Iglesia pensarse y vivirse más allá de esquemas rígidos, jerárquicos y masculinos? Este libro responde con serenidad y claridad: sí, si nos
dejamos guiar por el Evangelio.
A partir de una lectura crítica de Hans Urs von Balthasar, y con el aliento del papa Francisco, dos teólogas y un teólogo abren un diálogo necesario sobre
el lugar de las mujeres en la Iglesia, no como reacción ideológica, sino como camino de comunión.
Sin confrontaciones ni concesiones, esta obra propone una Iglesia donde mujeres y hombres sean escuchados, reconocidos y corresponsables. Una
Iglesia menos marcada por roles fijos y más abierta al dinamismo del Espíritu.
En contextos donde el machismo todavía pesa dentro y fuera del ámbito religioso, este libro ofrece claves para pensar, transformar y renovar sin perder la fidelidad al Evangelio.
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