Las Florecillas de Santa Clara presentan la fascinante figura de una mujer que inauguró un nuevo estilo de vida religiosa, muy diferente al de la tradición monástica, que había marcado a la Iglesia de Occidente hasta el siglo XII.
En nuestro tiempo, caracterizado cada vez más por el alejamiento de los valores cristianos y la crítica de la forma en que la Iglesia se presenta a la sociedad, la vida de Clara de Asís es la puerta de entrada a un mundo de fe, amor y compasión, perfecto para quienes buscan una espiritualidad profunda y auténtica.
A cualquier lector interesado que se acerque a Las Moradas de Teresa de Jesús, se le abre un camino muy sencillo y humilde, practicable y eficaz. Para ello, lea despacio el prólogo y déjese llevar sucesivamente por los títulos de los 27 capítulos que tiene el libro, Teresa de Jesús tiene un habilidad singular para sintetizar en ellos lo que quiere decir. Al final, no olvide el lector de poner gran atención en la Conclusión, especialmente en los números 2 y 3, donde la autora plasma una vez más los criterios de vida y de lectura que ha ido diseminado a lo largo del libro. Teniendo esto en mente, animamos al lector a internarse personalmente en el castillo teresiano, y de la mano de la autora vaya haciendo acopio de sus enseñanzas y caminando hacia la unión con Dios, no olvidando nunca que la puerta para entrar en el castillo, es decir, en sí mismo, es la oración auténtica. Es muy posible que después de haber recorrido todos su capítulos, el lector habrá podido experimentar lo que la autora pretendió, cuando le encomendaron escribir el Castillo interior: "engolosinar a las almas de un bien tan alto", es decir, de la vida de Dios en el alma y de la vida del ama en Dios.
A cualquier lector interesado que se acerque a Las Moradas de Teresa de Jesús, se le abre un camino muy sencillo y humilde, practicable y eficaz. Para ello, lea despacio el prólogo y déjese llevar sucesivamente por los títulos de los 27 capítulos que tiene el libro, Teresa de Jesús tiene un habilidad singular para sintetizar en ellos lo que quiere decir. Al final, no olvide el lector de poner gran atención en la Conclusión, especialmente en los números 2 y 3, donde la autora plasma una vez más los criterios de vida y de lectura que ha ido diseminado a lo largo del libro. Teniendo esto en mente, animamos al lector a internarse personalmente en el castillo teresiano, y de la mano de la autora vaya haciendo acopio de sus enseñanzas y caminando hacia la unión con Dios, no olvidando nunca que la puerta para entrar en el castillo, es decir, en sí mismo, es la oración auténtica. Es muy posible que después de haber recorrido todos su capítulos, el lector habrá podido experimentar lo que la autora pretendió, cuando le encomendaron escribir el Castillo interior: "engolosinar a las almas de un bien tan alto", es decir, de la vida de Dios en el alma y de la vida del ama en Dios.
Las florecillas, de autor anónimo, son obra de una parte de la Orden Franciscana, constituida por un grupo de frailes, los "espirituales" que desde el primer momento siguieron más de cerca a francisco, gozaron más íntimamente del encanto de su compañía, penetraron más adentro en los secretos de su vida interior y se estremecieron de veneración al verlo sellado con los estigmas de la Pasión. Para ellos, Francisco, aún después de muerto, continúa víviendo y actuando en persona, y la regla -escrita por él y aprobada por la iglesia- no es la que mejor traza la pauta a seguir: son más bien los "dichos" o "logía", las "profecías", los "sueños" que se dice había próferido o tenido, cuando aún vivía. Estos "espirituales" no veían con buenos ojos la evolución que estaba tomando la Orden, y para no traicionar su responsabilidad de "testigos fieles", terminaron por convertirse en su conciencia crítica, y pusieron por escrito sus experiencias y memorias o las iban comunicando de viva voz, y casi en secreto, a los que mostraban especial interés por conocerlas,. Es en es
Las florecillas, de autor anónimo, son obra de una parte de la Orden Franciscana, constituida por un grupo de frailes, los "espirituales" que desde el primer momento siguieron más de cerca a francisco, gozaron más íntimamente del encanto de su compañía, penetraron más adentro en los secretos de su vida interior y se estremecieron de veneración al verlo sellado con los estigmas de la Pasión. Para ellos, Francisco, aún después de muerto, continúa víviendo y actuando en persona, y la regla -escrita por él y aprobada por la iglesia- no es la que mejor traza la pauta a seguir: son más bien los "dichos" o "logía", las "profecías", los "sueños" que se dice había próferido o tenido, cuando aún vivía. Estos "espirituales" no veían con buenos ojos la evolución que estaba tomando la Orden, y para no traicionar su responsabilidad de "testigos fieles", terminaron por convertirse en su conciencia crítica, y pusieron por escrito sus experiencias y memorias o las iban comunicando de viva voz, y casi en secreto, a los que mostraban especial interés por conocerlas,. Es en es
Éste es un libro accesible a todos y tan apasionante como un libro de aventuras. Transmite al mismo tiempo los elementos esenciales de la espiritualidad y la práctica de la tradición ortodoxa, fiel al cristianismo de los orígenes, evangélico y patrístico pero sin dejar de ser contemporáneo.
Éste es un libro accesible a todos y tan apasionante como un libro de aventuras. Transmite al mismo tiempo los elementos esenciales de la espiritualidad y la práctica de la tradición ortodoxa, fiel al cristianismo de los orígenes, evangélico y patrístico pero sin dejar de ser contemporáneo.
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